Le llaman laicidad cuando quieren decir masa

El primer paso para limar nuestras diferencias es enfrentarnos a ellas.

Por lo que leo, escucho y veo, interpreto que la laicidad no es más que la homogeneización de la sociedad. El ocultamiento de mi identidad porque le puede ofender a alguien.

O sea, que con esa actitud les estamos diciendo a nuestros niños-masa que la diferencia es mala y por lo tanto debemos de ocultarla. La reprimimos, la escondemos en las cloacas de la sociedad-sistema y por lo tanto aumentamos nuestra sombra. Algo que nos hace todavía más insolidarios si cabe. Porque el problema sigue ahí, en nuestro interior individual y colectivo, y tarde o temprano saldrá a la luz con fuerza y violencia reprimida.

Queremos una sociedad tolerante y moralmente avanzada y estamos haciendo todo lo contrario. Seremos todos tan iguales y homogéneos que no habrá nada por lo que ser tolerante. Vamos, que queremos llegar a la meta sin zapatillas deportivas y sin tener que pisar el asfalto.

Es una buena medicina: matamos al paciente y así seguro que desaparece la enfermedad.

Ya decía el sabio Krishnamurti que “no es síntoma de buena salud estar bien adaptado a una sociedad enferma”.

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