Coltán, una gran desgracia en nombre de la evolución de unos pocos.

5 millones de muertos en el Congo por una guerra que duraba años, que todos creíamos tribales, étnicas y nada de eso. Estábamos hablando del oro azul, el Coltán, del que se extrae un mineral (tantalio) gran conductor, fundamental para la electrónica actual. Ningún ordenador, móvil, pantalla, o satélite funciona sin él. Un avión, por ejemplo, no puede volar sin coltán. Por cada kilo de coltán puro se ha calculado que hay dos o tres niños muertos que lo extraen.

Además de daños en flora y fauna como consecuencia de dicha extracción.

Pero la mano invisible y negra del mercado; las grandes multinacionales de la electrónica, conchabadas con las grandes distribuidoras de información nos lo han estado ocultando. Y raro raro, entre ellos el gran Dick Cheney, el vice de Bush y gran alentador de la guerra de Irak.

“Guerra” que también se extendió por Uganda de la mano del sanguinario líder religioso y militar Joseph Kony, buscado por la corte penal internacional. Provocador de las largas filas humanas nocturnas que formaban miles de niños y niñas que abandonaban sus hogares para no ser obligados a alistarse en sus sanguinarios ejércitos. Ejércitos que robaban y traficaban con el coltán que otros miles de niños sacaban con sus manos y en muchos casos, sus vidas.

Y lo más grave de todo: con la indiferencia y pusilanimidad del resto del mundo.

Me gustaría ver juzgados a muchos, la mayoría, de nuetros líderes mundiales en dicha Corte Internacional.

Dicen que el que posea el coltán poseerá el poder. Sólo hay otro mineral que le puede hacer competencia y es el Paladio. Todavía más escaso. O sea, más guerra y tráfico.

Lo único bueno de tanta mezquindad y absurdidad es que mucho más abajo no podemos caer. O empezamos a subir o esto se derrumba.

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