Cómo cambiar el sistema…

La ciudadanía está dormida. La sociedad civil no existe. El mundo académico e intelectual está fragmentado. El pueblo se divide entre GH o Los hombres de Paco, entre Messi o Ronaldo. Tenemos 100.000 nuevos paradigmas, todos quieren ser el nuevo mesías, cada uno va a la suya. Seguimos siendo una tribu narcisista. Las banderas, nacionalismos y peleas partidistas son claro ejemplo de ello.

Por lo tanto el único camino de cambio es el violento, lo cual, NO comparto. La violencia y las grandes crisis son lo único que actualmente uniría a las personas. Lo cual me parece triste, pero dice mucho de cuál ha de ser nuestro camino. Y ese no es otro que el de seguir trabajando, con fuerza, rotundidad, pero poco a poco, para que llegue a la mayoría de la ciudadanía. Ayudando a subir el bajo estado de conciencia en el que nos encontramos.

Acabar siendo peleles reaccionarios no nos conducirá a nada. Hoy me enfado por esto, mañana por lo otro, y al final bailamos al son del Sistema. Debemos de encontrar nuestro verdadero camino, nuestros verdaderos valores, y a partir de ahí vivir en consonancia. ¿ Realmente la mayoría de la ciudadanía sabe lo que quiere, o sólo somos una minoría?

Creo que somos una minoría que debe trabajar para que seamos una mayoría.

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Burbujitas fragmentadas

¿Dónde están mis hermanas?

Somos 6000 millones de burbujitas individuales y fragmentadas que compartiendo un mismo hogar (planeta tierra)flotan en un caos a la deriva, cada una refugiada en su limitado pisito de pladur. A mí que nadie me moleste…

¡Lo que podríamos conseguir si fuéramos capaces de cooperar y romper los muros que nos limitan!

Relativismo pluralista, un virus que fomenta el narcisismo.

Ahora tenemos otro tipo de anarquismo y gran freno hacia un auténtico postmodernismo. Que no es otro que el “relativismo pluralista”, el todo vale salvo mi “todo vale”. La dictadura de lo políticamente correcto. Los salvadores de Gaia, los creadores del nuevo paradigma… Y entre tantos cambios y salvadores del planeta, la casa sin barrer.

Los ciudadanos agilipollados, y eso sí, consumiendo como locos, individualistas e incapaces de pensar en el prójimo. Su lema es el de, ” yo hago lo que quiero, mientras no moleste a los demás” herencia de los baby boomers y principal impedimento hacia un ” Hago lo que quiero mientras todos salgamos beneficiados”. Algo que nos acercaría y nos metería de lleno en una verdadera noosfera.

De momento seguimos mirándonos el ombligo, incapaces de ver nada más, disfutando de nuestro enorme narcisismo. Sólo hay que dar una vuelta por cualquier universidad española. Haber quien vende más libros y gana más premios. Qué horror!!!

Educación total, un camino basado en la diversidad

La educación es síntoma y/o consecuencia del sistema: Producir-Consumir. Y en esa constante hay muy poco espacio para la libertad, la creatividad y la individualidad. ¡Porque sería peligroso para el sistema! ¿Quién querría poner un filtro de aire cada 45 segundos en una cadena de montaje…? ¿Quién lucharía en sus absurdas guerras? ¿Quién iba a alimentar un sistema nauseabundo, consumiendo y encerrado en un centro comercial, cuando ahí fuera hay un maravilloso mundo por descubrir? Ese niño se convertirá en un ser rebelde –no al estilo Esperanza Aguirre- Vivirá la vida de acuerdo a su más bella e íntima esencia y no al deseo de satisfacer los ideales de otra persona o sistema.

Estos políticos que hablan de I+D deberían de percatarse que la mejor forma de innovar y desarrollar un país es apostando por la educación. Pero para ello necesitaríamos unos políticos desarrollados, y estos, siendo realista, siguen siendo una pandilla de subdesarrollados.

El modelo educativo es pieza fundamental para el correcto funcionamiento del Sistema, ahoga la inteligencia del niño con grandes capas de información, ocultando las capacidades innatas y dejando solamente espacio libre para lo que ellos creen ser lo importante: consumir-producir. Algunos acabarán siendo grandes eruditos, pero estarán despojados de cualquier atisbo de autenticidad y sensibilidad. Incapaces de ver que todo esto es una gran mentira.

La escuela se ha convertido en un lugar donde no se respetan las individualidades y potencialidades de cada niño. Llevamos muchos años hablando de niños hiperactivos… ¿No serán las escuelas que son hipoactivas? ¿Qué hace un niño tantas horas pasivo, sentado escuchando a un maestro? ¿Se respeta la diversidad y la infinidad de matices que harían único a cada niño, o por el contrario se busca la mediocridad y la gama de grises?

Recomiendo leer la obra de Howard Gardner, entre ellas ” La teoría de las inteligencias múltiples”. El autor catedrático de la universidad de Harvard, nos habla de 7 tipos diferentes de inteligencia, que son: inteligencia lógico matemática, inteligencia lingüística, inteligencia visual-espacial, inteligencia musical, inteligencia corporal o kinestésica, inteligencia interpersonal y la inteligencia intrapersonal. Recientemente he visto que algunos autores han añadido una octava inteligencia que denominan ecológica o naturalista. El autor de esta manera nos proporciona una excepcional herramienta para potenciar las capacidades únicas de cada alumno. Creando lo que él denomina; educación basada en el individuo. Algo como veis muy alejado del modelo tristes clones, paradigma de la actual educación basada en el aburrimiento.

Un niño con una gran inteligencia emocional y/o interpersonal no puede estar callado tanto tiempo, un niño con una inteligencia kinestésica-corporal padecerá muchísimo si ha de estar muchas horas sentado. Propiciando en muchos casos que se lo diagnostique de hiperactivo y lo frían a pastillas.

¡Todo el sistema está patas arriba! El músico es matemático, el pintor oficinista, el matemático periodista. Nadie encaja, nadie encuentra su lugar.

¿Tenemos los maestros adecuados? ¿Los recursos? ¿Qué saben los políticos al margen de adoctrinar y malgastar? ¿Son ellos niños que no pudieron encontrar su camino? Posiblemente sí. Personalmente mucho me está costando desprogramarme de una educación que mezclaba la LOGSE con un catalanismo que emergía y lo inundaba todo. Sí, ya lo sé, terrorífica mezcla. Pido disculpas por ello.

Con este panorama los niños lo único que aprenden es a obedecer, cerrando todos los caminos que no sean los marcados por el programa educativo de turno, o lo que es lo mismo; por el partido político de marras. Convirtiéndolos en seres asustadizos, unidireccionales, adormilados, nada aventureros, resistentes al cambio, a la evolución, estancándose en el pasado. Estancándose en viejas teorías y creencias. Perpetuando así todo el sistema.

A los papás les diría que no conviertan las casas o pisos en cárceles…cuidado con el parquet, no pintes aquí… no pintes allí. El que quiera vivir en un museo que no tenga hijos. No les coartemos la creatividad. Si quieren hacer un grafiti en el comedor pues adelante… Tómenselo como una metáfora, un corsé que deberíamos de quitarnos. Les sorprendería la de cosas realmente bellas que puede hacer un niño si se le da la confianza adecuada. Debemos de darles espacio para la equivocación, para el ensayo error, para que aprendan de su propia experiencia. Hagamos de la vida una danza, una fiesta, una constante celebración.

Y una vez se equivoquen entonces podremos decir si está bien o no. Pero, ¿quién decide lo que está bien…? ¿Realmente sabemos qué es lo que les conviene a nuestros hijos?

Un místico del siglo pasado dijo: Nadie permite a sus hijos bailar, pintar, cantar, gritar, saltar…Por razones triviales -quizá pueden romper algo, quizá se les moje la ropa con la lluvia si corren en el exterior-, por pequeñas cosas se destruye por completo una gran cualidad espiritual: la alegría.

El niño obediente es aplaudido por todo el mundo; sus padres, la escuela, la sociedad… El niño juguetón es censurado por todos.

Un niño pasivo haciendo lo que quiera -no haciendo nada- por ejemplo ver la tv, es una actividad mucho más perjudicial que pintar un grafiti en el comedor. Los padres deberían de empezar a preguntarse qué es lo importante para su hijo. O mejor todavía, dejar que el niño a su ritmo lo vaya descubriendo.

La única educación posible es la del autodescubrimiento. En el momento que los guiamos ya los estamos limitando. Pero todavía no hemos nacido y ya están poniendo muchas expectativas en nosotros; los padres, el sistema, la iglesia… Nos convertimos en el anhelo de todo lo que nuestros padres no fueron; quiero que sea futbolista, famoso, médico, arquitecto como yo… Nos han planeado la vida, ¡nuestra vida! Y a partir de ahí surge el miedo, un compañero que probablemente nos martirice durante mucho tiempo. Miedo al fracaso, a no cumplir las expectativas, miedo a fallar a todos esos que, y posiblemente, sin pretenderlo como en el caso de nuestros padres, tantas ilusiones pusieron en nosotros.

O miedo a quedarte marginado de un sistema que te oprime y no te deja evolucionar. Miedo de ser inteligente y sensible, condenándote a vivir en permanente sufrimiento por culpa de un sistema insensible que premia todo lo contrario. Curioso dilema; insensible para la lucha diaria o sensible y condenado al sufrimiento perpetuo. Ahora lo entiendo todo… Paren el mundo que yo me bajo.

El otro día alguien me dijo que nuestros hijos estaban muy mimados. Sí, es cierto, están mimados pero dentro de unos límites: la consola, el chiqui park, la tv, el huevo kinder… ¡Y siempre y cuando no molesten! Podríamos decir que tienen una ilimitada limitación. Es decir, dentro de ese pequeño margen, límite, podéis hacer lo que queráis. Una ilimitada y destructiva rutina. Vamos, que hasta para hacer lo que quieren han perdido la creatividad. Ése “lo que quieren” se ha convertido en su propia prisión.

Carlos González en su espléndido libro Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza- dice así: “Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
Los alumnos van resolviendo los enigmas, que el maestro propone de una forma singular. La clase es una creación de todos. El aprender se transforma en una aventura.
Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón, sin que las creencias les limiten “
No concibo una educación que no pase por integrar el yo, el nosotros y el ello, una educación integral, que trabaje tanto el cuerpo, la mente como el espíritu. Potenciando tanto nuestras capacidades externas como las internas. Que ame al mundo y se ame a sí mismo. En el que a través de la diversidad se alcance la totalidad.

En materia de educación no hay atajos, no existe un camino del medio. Existe mi camino. Y es ése el camino el cual debemos dejar que nuestros hijos descubran. Su propio camino.

Ideologías, si las sigues te suicidas

Dejemos atrás el gris

La verdadera ideología consiste en no tener ninguna ideología. Critica todas las que te asalten. Pero jamás critiques el amor de nadie. Ten ideas pero no ideologías.

El neocortex dio paso a una renovación del cerebro humano, en términos informáticos sería una actualización, para ello necesitábamos de un cerebro diferente, que fuera capaz de adquirir nuevas informaciones y así poder evolucionar. El cerebro reptiliano y el sistema límbico eran eficientes respecto al pasado, estaban preparados para actuar instintiva y emocionalmente, nos proporcionaban las herramientas básicas para la supervivencia, pero no era suficiente si queríamos adaptarnos a un mundo en constante cambio que requería de nuevas habilidades. Entre ellas la razón, la lógica y la creatividad.

Fue un regalo del cielo, una maravillosa herramienta que nos abría las puertas hacia un campo de posibilidades infinitas. Dejábamos de ser simples máquinas biológicas. Un poderoso hardware que nos daba la posibilidad de auto aprendizaje y adaptación al medio. Conjugando los tres cerebros; instintivo-reptiliano, sentimental-límbico y razón-neocortex, lográbamos la integridad, la complejidad, la totalidad; un enriquecedor y sano equilibrio.

Entramos en el mundo de las ideas, nada es rígido, todo cambia y la posibilidad de aprendizaje no tiene límites. El neocortex es perfecto para ello. Pero la razón se hace la dueña y quiere controlar todo el ser, apareciendo el ego, la dualidad y la fragmentación. Dando lugar a un terrible síntoma: las ideologías.

Las ideologías encierran las ideas en la cueva de platón. Son una especie de aberración, un software dañino que intentando emular al cerebro reptiliano se estanca en el pasado y es incapaz de hacernos evolucionar. Nos devuelve a un estado instintivo, reaccionario, muy peligroso para la convivencia y el progreso humano.

El mundo de la política funciona básicamente a un nivel instintivo-reptiliano. Es la ley de la jungla; el poder es lo correcto. La ley del más fuerte. Control de medios, propaganda, cadena de favores, cortinas de humo, globos sonda, leyes ad hoc, control de la justicia, control de cajas, adoctrinamiento en las escuelas…
Nos convierte en masa, nos despoja de toda individualidad y transforma el mundo en un lugar triste y gris, muy gris.

Las democracias necesitan nutrirse de las ideas, algo que no se acostumbra a hacer. De ahí este bipartidismo unicejo y mastodóntico que es incapaz de avanzar y adaptarse a los cambios. Anclados en el pasado se enfrentan a nuevos problemas con viejas soluciones. Una estupidez que nos amenaza a todos y convierte a los países, en auténticas egocracias al servicio de unas élites, que sin darse cuenta destruyen toda la creatividad y belleza que hay dentro de todos nosotros.

La vida, el planeta, requiere de ideas, miles, millones de ellas. Encasillarse, apegarse a una línea de pensamiento y despreciar cualquier otra porque no está dentro de mi clan político es poner puertas al cielo. Es como ponerse gafas de sol e ignorar cualquier otra gama de colores. Las ideologías empequeñecen nuestro pensamiento y la capacidad de solucionar problemas.

Las ideas han de formar un todo y ese todo ha de formar ideas. No es cuestión de partidos políticos -que siempre serán rígidos y narcisistas- sino de ideas que den con nuevas soluciones y nos permitan seguir avanzando.

Para ello se necesita un gran cambio que deje atrás el actual modelo de castacracia. Necesitamos instituciones enfocadas a canalizar, promover y debatir ideas, pero siempre al margen de ideologías.

El pensamiento único, el bipartidismo, las dictaduras de partido, lo políticamente correcto; son palabros que significan lo mismo: Aborregamiento, sumisión y mediocridad en altas dosis. Todo se ha reducido a blanco o negro. Amigos o enemigos, derechas o izquierdas. Nos han robado todos los matices, toda la armonía y belleza. Un mundo en dos dimensiones, bipolar y enfermizo. Nos han robado el arcoíris.

La mayoría de los problemas que nos aquejan son técnicos, científicos. La política no tiene nada que decir, es inservible. Son los técnicos los que producen electricidad, o los que construyen plantas de desalinización. No hay unas matemáticas, una biología o una física de izquierdas o de derechas. Es la tecnología la que resuelve los problemas y no la política.

Hay una frase famosa en la historia de la filosofía que dice; Satyameva jayate, “La verdad por sí sola triunfa”. La verdad debe triunfar sin importar quién sea el derrotado.

Solidaridad a golpe de ratón.

Debería de ser el paraiso...

Estar centrado en medio del huracán es algo que desde milenios nos han dicho los grandes iluminados. Entre otras cosas porque en la tragedia externa la calma interna vuelca todo su potencial. Alguien lleno de amor y calma ha de poner las cosas en su sitio.

La crítica hacia los que ostentan el poder es legítima y necesaria. Alguien debe de hacerlo. El Cristo lo hizo.

Tenemos un ejército que cuesta billones de euros mantenerlo, tenemos una industria de la muerte que se lleva grandes cantidades del PIB mundial. Los estados, es decir, las personas, ya tenemos los medios y la infraestructura necesaria para ayudar a Haití, de sobras. Son los políticos los que no se ponen de acuerdo. Puede que en Haití no haya coltan ni petróleo…

Es triste que durante casi una semana la ayuda ha estado paralizada porque los gobiernos no se decidían ha mandar tropas para poner orden y poder distribuirla. Es una pena, y sí, mando todo mi amor hacia la casta política. Lo necesitan, más que nadie… Sus corazones están vacíos, muy vacíos.

No me gustaría que acabara siendo más fácil donar X cantidad de dinero sentadito y bien cómodo en casa vía ADSL, que rebelarse y luchar pacíficamente, pidiendo a la “casta” lo que en representación de todos nosotros deben hacer y no hacen.

Individuo-sociedad. No podemos olvidar ninguna de las partes. Como individuo: practicar el amor y la compasión, ayudar al débil, y compartir con los demás.

Como sociedad: Mejorar lo que ya tenemos desde la denuncia hacia la acción conjunta. Aportando ideas, denunciando injusticias y creando acciones globales.

Mi parte colectiva no tiene porqué interferir en la individual. Con una mano ayudo al grupo y con la otra al hermano. No tiene que haber dualidad.

“NI UN EURO PARA HAITI: ¿DÓNDE ESTÁN LOS PORTAAVIONES Y LAS LANCHAS DE DESEMBARCO?

Os dejo esta entrada que escribe una amiga en otro foro y que con su permiso comparto con todos vosotros.

“NI UN EURO PARA HAITI: DONDE ESTÁN LOS PORTAAVIONES? Y LAS LANCHAS DE DESEMBARCO?

“Lo único que me concierne es lo que debo hacer, no lo que la gente crea que debo hacer”

Me disculpo de antemano por traer Haití a este espacio dedicado a otro tema pero creo que me lo permite el titular que en sí es una declaración de intenciones.

Imagino en este momento que alguien, por ejemplo yo, diga :
Ni un euro para Haití , por lo que está pasando”.

Ese alguien, seguramente, recibiría la repulsa general de los miembros de este foro.

Y de muchas personas más.

Por qué insistir en el efecto perverso de la ayuda, como tantas veces hice sin conseguir el menor eco?

Ahí van los datos. Los datos que me indignan y deberían indignar y mover a la acción a cualquier ser humano que lo sea:

Estamos ante algo más que una catástrofe, letal, de alcance mucho mayor del que tuvo la bomba de Hiroshima.

Nunca antes, ni en las grandes batallas ni en los grandes desastres de la Historia se produjo un número tan alto de muertos concentrados en un espacio proporcionalmente tan reducido.

Solamente en Puerto Principe hay en este momento, cuarenta y ocho horas después del estallido, más de cincuenta mil cadáveres de seres humanos abandonados pudriéndose en las calles y la capacidad de retirada y enterramiento de los equipos disponibles, hoy, ahora, no sobrepasa la retirada de cien cadáveres por día.

En las salas, pasillos y recinto de uno de los dos hospitales existentes en la capital haitiana, gestionado por diversos equipos internacionales, hay ahora mismo, en este preciso momento dos mil cadáveres en proceso de descomposición, llenos de moscas compartiendo el espacio con los heridos , varios miles más que nadie podrá salvar porque muchos de ellos sufren graves traumatismos o necesitan amputaciones y la gangrena, rápida, no perdona.

El segundo hospital de Puerto Principe es el único que se encuentra operativo aunque con carencia de medios básicos que tratan de resolver los equipos cubanos que se ocupan de su control. Sin comentarios.

El dinero y la ayuda no han podido entrar, apenas una parte mínima para garantizar el trabajo y subsistencia de los equipos de rescate que no pueden realizar su trabajo porque la población desesperada se les viene encima con la agresividad de la desesperación y no existen mínimas garantías de seguridad, tampoco les permiten el uso de armas por el que están clamando.

Más de doscientos alumnos y profesores de la escuela de enfermeria de Puerto Principe se encuentran atrapados entre los escombros del edificio y hoy, ahora, se pueden escuchar sus voces puidiendo ayuda pero no han podido desembarcar en el puerto ni excavadoras ni palas mecánicas porque las dos unicas gruas portuarias existentes resultaron dañadas.

Esto es una, solo una pequeña parte y entre tanto el mundo entero se moviliza para entregar… dinero. Una vez más, como si el dinero fuese, una vez más, la panacea.

Por qué me niego a donar un solo euro para Haití?

Porque me resulta difícil, si no imposible tranquilizar mi conciencia cuando tranquilizar mi conciencia implica, como implica, enviar a otros seres humanos al infierno.

Porque creo que hay trabajos que competen a las estructuras de gobierno de los paises y de las grandes organizaciones que cuentan con dotaciones financieras de vértigo para intervenir, precisamente, en este tipo de Apocalipsis.

Porque, me pregunto, si no hay gruas operativas en el puerto de la capital de Haiti y su aeropuerto está colapsado, para qué sirven los portaaviones que , a muy pocas millas de distancia se encuentran en la costa de los Estados Unidos, por hablar del país desarrollado más cercano?

Será que el amigo americano no dispone de lanchas de desembarco provistas de rampas que puedan transportar gruas y excavadoras y el personal necesario para intervenir en emergencias catastróficas, las tan mentadas “fuerzas de paz” supuestamente necesarias para evitar este horror, esta desconsideración y este total y absoluto desprecio plenamente evitables, queriendo?

Será que los portaaviones más potentes del mundo no disponen de gruas en cubierta capaces de desembarcar en este triste puerto el material pesado que se necesita para intervenir y de paso el agua para hospitales y población en estado de abandono inhumano cuando no demoníaco?

Y frente a este pandemonio, cómo es posible que los parlamentos de los pueblos no se reunan para ordenar y financiar una intervención operativa en este absoluto y total desastre?

Cómo es posible que los propios pueblos sean incapaces, absolutamente incapaces de exigir a sus representantes una declaración de emergencia mundial para que obren evitando así o por lo menos intentándolo esta situación que no se puede tolerar porque no es el terremoto sino la falta de reacción operativa lo que indigna y hiela en este desastre a escala planetaria?

Con frecuencia he manifestado mi preocupación por los efectos perversos de la cooperación entendida como se comprendió en el Siglo XX, porque es un modelo de efectos letales.

Pienso y afirmo sin la menor duda que no podemos, no y mil veces no, seguir pensando en aportar una ayuda que no sirve más que para tranquilizar la conciencia de quien la da, sirve para que esas personas que ayudan, con un euro o un millón me da lo mismo, se tranquilicen y no exijan, como debieran y mucho menos comprendan que frente a este panorama infernal son los gobiernos de los paises y las instituciones dotadas economicamente para ello quienes tienen la obligación y el deber ineludible de actuar en el momento zero en las zonas de impacto y suplantar con limosnas esta responsabilidad comporta una ignorancia inadmisible y comporta, sobre todo, condenar sin paliativos a los seres humanos a morir sin redención en el peor de los infiernos.

Organizarnos para exigir a los gobiernos e instituciones su inmediata intervención y posteriormente, solo posterioremente, después de confirmar que esta se ha llevado a cabo como se debe, abrir el grifo de la solidaridad financiera y global condicionando así la ayuda financiera y solidaria a la actuación operativa y eficaz de quienes tienen la capacidad que, seamos serios, a nosotros nos falta para intervenir podría ser un esbozo de alternativa pues, me pregunto, qué harían los gobiernos e macroinstituciones solidarias si de pronto se les condiciona el acceso a los ríos de dinero que les llueven, si se condiciona esta ayuda a su propias intenciones, dinamismo y capacidad de intervenir?

Por eso, aunque muchos me digan lo contrario yo no pienso, no y mil veces no, aportar de momento absoluamente nada más que esta nota, fruto de la desolación y de la más profunda impotencia, que intento también, es mi primera aportación, hacer llegar a redacciones de medio mundo para, aunque de poco sirva, preguntar:

Cómo es posible que nuestros gobiernos puedan enviar sondas a Marte y no puedan desembarcar excavadoras en Haití?

¿Dónde están los portaaviones y las lanchas de desembarco capaces de transportar maquinaria pesada y cien mil veces más toleladas de medicamentos, equipos, agua y alimentos que los que pueden transportar por via aérea?

Aunque solamente sea para que nadie me pregunte dentro de algunos meses o de algunos años: Y tú, qué hiciste?

Y tenga que responder: Ingresé un valor (?) en una organización.”

Escrito por Lili Marlen.