Educación total, un camino basado en la diversidad

La educación es síntoma y/o consecuencia del sistema: Producir-Consumir. Y en esa constante hay muy poco espacio para la libertad, la creatividad y la individualidad. ¡Porque sería peligroso para el sistema! ¿Quién querría poner un filtro de aire cada 45 segundos en una cadena de montaje…? ¿Quién lucharía en sus absurdas guerras? ¿Quién iba a alimentar un sistema nauseabundo, consumiendo y encerrado en un centro comercial, cuando ahí fuera hay un maravilloso mundo por descubrir? Ese niño se convertirá en un ser rebelde –no al estilo Esperanza Aguirre- Vivirá la vida de acuerdo a su más bella e íntima esencia y no al deseo de satisfacer los ideales de otra persona o sistema.

Estos políticos que hablan de I+D deberían de percatarse que la mejor forma de innovar y desarrollar un país es apostando por la educación. Pero para ello necesitaríamos unos políticos desarrollados, y estos, siendo realista, siguen siendo una pandilla de subdesarrollados.

El modelo educativo es pieza fundamental para el correcto funcionamiento del Sistema, ahoga la inteligencia del niño con grandes capas de información, ocultando las capacidades innatas y dejando solamente espacio libre para lo que ellos creen ser lo importante: consumir-producir. Algunos acabarán siendo grandes eruditos, pero estarán despojados de cualquier atisbo de autenticidad y sensibilidad. Incapaces de ver que todo esto es una gran mentira.

La escuela se ha convertido en un lugar donde no se respetan las individualidades y potencialidades de cada niño. Llevamos muchos años hablando de niños hiperactivos… ¿No serán las escuelas que son hipoactivas? ¿Qué hace un niño tantas horas pasivo, sentado escuchando a un maestro? ¿Se respeta la diversidad y la infinidad de matices que harían único a cada niño, o por el contrario se busca la mediocridad y la gama de grises?

Recomiendo leer la obra de Howard Gardner, entre ellas ” La teoría de las inteligencias múltiples”. El autor catedrático de la universidad de Harvard, nos habla de 7 tipos diferentes de inteligencia, que son: inteligencia lógico matemática, inteligencia lingüística, inteligencia visual-espacial, inteligencia musical, inteligencia corporal o kinestésica, inteligencia interpersonal y la inteligencia intrapersonal. Recientemente he visto que algunos autores han añadido una octava inteligencia que denominan ecológica o naturalista. El autor de esta manera nos proporciona una excepcional herramienta para potenciar las capacidades únicas de cada alumno. Creando lo que él denomina; educación basada en el individuo. Algo como veis muy alejado del modelo tristes clones, paradigma de la actual educación basada en el aburrimiento.

Un niño con una gran inteligencia emocional y/o interpersonal no puede estar callado tanto tiempo, un niño con una inteligencia kinestésica-corporal padecerá muchísimo si ha de estar muchas horas sentado. Propiciando en muchos casos que se lo diagnostique de hiperactivo y lo frían a pastillas.

¡Todo el sistema está patas arriba! El músico es matemático, el pintor oficinista, el matemático periodista. Nadie encaja, nadie encuentra su lugar.

¿Tenemos los maestros adecuados? ¿Los recursos? ¿Qué saben los políticos al margen de adoctrinar y malgastar? ¿Son ellos niños que no pudieron encontrar su camino? Posiblemente sí. Personalmente mucho me está costando desprogramarme de una educación que mezclaba la LOGSE con un catalanismo que emergía y lo inundaba todo. Sí, ya lo sé, terrorífica mezcla. Pido disculpas por ello.

Con este panorama los niños lo único que aprenden es a obedecer, cerrando todos los caminos que no sean los marcados por el programa educativo de turno, o lo que es lo mismo; por el partido político de marras. Convirtiéndolos en seres asustadizos, unidireccionales, adormilados, nada aventureros, resistentes al cambio, a la evolución, estancándose en el pasado. Estancándose en viejas teorías y creencias. Perpetuando así todo el sistema.

A los papás les diría que no conviertan las casas o pisos en cárceles…cuidado con el parquet, no pintes aquí… no pintes allí. El que quiera vivir en un museo que no tenga hijos. No les coartemos la creatividad. Si quieren hacer un grafiti en el comedor pues adelante… Tómenselo como una metáfora, un corsé que deberíamos de quitarnos. Les sorprendería la de cosas realmente bellas que puede hacer un niño si se le da la confianza adecuada. Debemos de darles espacio para la equivocación, para el ensayo error, para que aprendan de su propia experiencia. Hagamos de la vida una danza, una fiesta, una constante celebración.

Y una vez se equivoquen entonces podremos decir si está bien o no. Pero, ¿quién decide lo que está bien…? ¿Realmente sabemos qué es lo que les conviene a nuestros hijos?

Un místico del siglo pasado dijo: Nadie permite a sus hijos bailar, pintar, cantar, gritar, saltar…Por razones triviales -quizá pueden romper algo, quizá se les moje la ropa con la lluvia si corren en el exterior-, por pequeñas cosas se destruye por completo una gran cualidad espiritual: la alegría.

El niño obediente es aplaudido por todo el mundo; sus padres, la escuela, la sociedad… El niño juguetón es censurado por todos.

Un niño pasivo haciendo lo que quiera -no haciendo nada- por ejemplo ver la tv, es una actividad mucho más perjudicial que pintar un grafiti en el comedor. Los padres deberían de empezar a preguntarse qué es lo importante para su hijo. O mejor todavía, dejar que el niño a su ritmo lo vaya descubriendo.

La única educación posible es la del autodescubrimiento. En el momento que los guiamos ya los estamos limitando. Pero todavía no hemos nacido y ya están poniendo muchas expectativas en nosotros; los padres, el sistema, la iglesia… Nos convertimos en el anhelo de todo lo que nuestros padres no fueron; quiero que sea futbolista, famoso, médico, arquitecto como yo… Nos han planeado la vida, ¡nuestra vida! Y a partir de ahí surge el miedo, un compañero que probablemente nos martirice durante mucho tiempo. Miedo al fracaso, a no cumplir las expectativas, miedo a fallar a todos esos que, y posiblemente, sin pretenderlo como en el caso de nuestros padres, tantas ilusiones pusieron en nosotros.

O miedo a quedarte marginado de un sistema que te oprime y no te deja evolucionar. Miedo de ser inteligente y sensible, condenándote a vivir en permanente sufrimiento por culpa de un sistema insensible que premia todo lo contrario. Curioso dilema; insensible para la lucha diaria o sensible y condenado al sufrimiento perpetuo. Ahora lo entiendo todo… Paren el mundo que yo me bajo.

El otro día alguien me dijo que nuestros hijos estaban muy mimados. Sí, es cierto, están mimados pero dentro de unos límites: la consola, el chiqui park, la tv, el huevo kinder… ¡Y siempre y cuando no molesten! Podríamos decir que tienen una ilimitada limitación. Es decir, dentro de ese pequeño margen, límite, podéis hacer lo que queráis. Una ilimitada y destructiva rutina. Vamos, que hasta para hacer lo que quieren han perdido la creatividad. Ése “lo que quieren” se ha convertido en su propia prisión.

Carlos González en su espléndido libro Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza- dice así: “Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
Los alumnos van resolviendo los enigmas, que el maestro propone de una forma singular. La clase es una creación de todos. El aprender se transforma en una aventura.
Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón, sin que las creencias les limiten “
No concibo una educación que no pase por integrar el yo, el nosotros y el ello, una educación integral, que trabaje tanto el cuerpo, la mente como el espíritu. Potenciando tanto nuestras capacidades externas como las internas. Que ame al mundo y se ame a sí mismo. En el que a través de la diversidad se alcance la totalidad.

En materia de educación no hay atajos, no existe un camino del medio. Existe mi camino. Y es ése el camino el cual debemos dejar que nuestros hijos descubran. Su propio camino.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s