Ideologías, si las sigues te suicidas

Dejemos atrás el gris

La verdadera ideología consiste en no tener ninguna ideología. Critica todas las que te asalten. Pero jamás critiques el amor de nadie. Ten ideas pero no ideologías.

El neocortex dio paso a una renovación del cerebro humano, en términos informáticos sería una actualización, para ello necesitábamos de un cerebro diferente, que fuera capaz de adquirir nuevas informaciones y así poder evolucionar. El cerebro reptiliano y el sistema límbico eran eficientes respecto al pasado, estaban preparados para actuar instintiva y emocionalmente, nos proporcionaban las herramientas básicas para la supervivencia, pero no era suficiente si queríamos adaptarnos a un mundo en constante cambio que requería de nuevas habilidades. Entre ellas la razón, la lógica y la creatividad.

Fue un regalo del cielo, una maravillosa herramienta que nos abría las puertas hacia un campo de posibilidades infinitas. Dejábamos de ser simples máquinas biológicas. Un poderoso hardware que nos daba la posibilidad de auto aprendizaje y adaptación al medio. Conjugando los tres cerebros; instintivo-reptiliano, sentimental-límbico y razón-neocortex, lográbamos la integridad, la complejidad, la totalidad; un enriquecedor y sano equilibrio.

Entramos en el mundo de las ideas, nada es rígido, todo cambia y la posibilidad de aprendizaje no tiene límites. El neocortex es perfecto para ello. Pero la razón se hace la dueña y quiere controlar todo el ser, apareciendo el ego, la dualidad y la fragmentación. Dando lugar a un terrible síntoma: las ideologías.

Las ideologías encierran las ideas en la cueva de platón. Son una especie de aberración, un software dañino que intentando emular al cerebro reptiliano se estanca en el pasado y es incapaz de hacernos evolucionar. Nos devuelve a un estado instintivo, reaccionario, muy peligroso para la convivencia y el progreso humano.

El mundo de la política funciona básicamente a un nivel instintivo-reptiliano. Es la ley de la jungla; el poder es lo correcto. La ley del más fuerte. Control de medios, propaganda, cadena de favores, cortinas de humo, globos sonda, leyes ad hoc, control de la justicia, control de cajas, adoctrinamiento en las escuelas…
Nos convierte en masa, nos despoja de toda individualidad y transforma el mundo en un lugar triste y gris, muy gris.

Las democracias necesitan nutrirse de las ideas, algo que no se acostumbra a hacer. De ahí este bipartidismo unicejo y mastodóntico que es incapaz de avanzar y adaptarse a los cambios. Anclados en el pasado se enfrentan a nuevos problemas con viejas soluciones. Una estupidez que nos amenaza a todos y convierte a los países, en auténticas egocracias al servicio de unas élites, que sin darse cuenta destruyen toda la creatividad y belleza que hay dentro de todos nosotros.

La vida, el planeta, requiere de ideas, miles, millones de ellas. Encasillarse, apegarse a una línea de pensamiento y despreciar cualquier otra porque no está dentro de mi clan político es poner puertas al cielo. Es como ponerse gafas de sol e ignorar cualquier otra gama de colores. Las ideologías empequeñecen nuestro pensamiento y la capacidad de solucionar problemas.

Las ideas han de formar un todo y ese todo ha de formar ideas. No es cuestión de partidos políticos -que siempre serán rígidos y narcisistas- sino de ideas que den con nuevas soluciones y nos permitan seguir avanzando.

Para ello se necesita un gran cambio que deje atrás el actual modelo de castacracia. Necesitamos instituciones enfocadas a canalizar, promover y debatir ideas, pero siempre al margen de ideologías.

El pensamiento único, el bipartidismo, las dictaduras de partido, lo políticamente correcto; son palabros que significan lo mismo: Aborregamiento, sumisión y mediocridad en altas dosis. Todo se ha reducido a blanco o negro. Amigos o enemigos, derechas o izquierdas. Nos han robado todos los matices, toda la armonía y belleza. Un mundo en dos dimensiones, bipolar y enfermizo. Nos han robado el arcoíris.

La mayoría de los problemas que nos aquejan son técnicos, científicos. La política no tiene nada que decir, es inservible. Son los técnicos los que producen electricidad, o los que construyen plantas de desalinización. No hay unas matemáticas, una biología o una física de izquierdas o de derechas. Es la tecnología la que resuelve los problemas y no la política.

Hay una frase famosa en la historia de la filosofía que dice; Satyameva jayate, “La verdad por sí sola triunfa”. La verdad debe triunfar sin importar quién sea el derrotado.

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