Fluir o sucumbir

No luches, sigue tu camino...

No luches, sigue tu camino...

El Tao nos dice: “fluye con el rio. Ni siquiera nades porque eso también es luchar sutilmente. Sólo fluye con el rio. Cuando luchas surgen los problemas, aparecen las enfermedades, vienen las neurosis y surgen en ti toda clase de angustias.”

Está demostrado científicamente que el 80 por ciento de las personas esconden sus ideas, sus verdaderos sentimientos en pos de una mayoría, de una opinión pública que asusta y no nos deja fluir libremente.


Así que vivimos en un mundo falso, creado por el miedo y las apariencias, que nada es lo que parece. Vivimos en una mentira, intentando ser algo o alguien que no somos, viviendo en una absurda pesadilla. Y claro, como toda mentira, ésta no encaja con nosotros, y sentimos que nuestras vidas son un fracaso.

Las mentiras nos hacen más neuróticos, recelosos, iracundos. Cómo no serlo, siendo infieles a nuestras verdaderas convicciones. ¿Qué mundo, sociedad, aprende oculta en la mentira, oculta en una máscara? ¿Cómo debatir, discutir, confrontar opiniones si la mayoría de nuestras actitudes no son sinceras? ¡¿De qué verdad hablamos si ésta está oculta en lo más profundo de nuestro ser?!

Si partimos de una mentira nos será imposible encontrar soluciones que se acomoden a nuestra verdadera esencia. De una mentira sólo puede surgir otra mentira.

No se trata de luchar por nuestras ideas, eso se lo dejamos a los revolucionarios. Nosotros simplemente no nos escondemos. Avanzamos sigilosamente, sin violencia, pero abriendo camino. El revolucionario se esconde en la masa. Actúa por motivos egocéntricos, impulsados por el miedo. Pero nosotros avanzamos libremente, guiados por la vida, y sin miedo a equivocarnos. Al contrario, nuestro paso firme nos llevará al auto aprendizaje, al error, y a la rectificación. Sólo se aprende cuando uno sigue su propio camino. Muchas veces nos saldremos de el y deberemos rectificar, pero sólo se puede  rectificar si sabes cual es tu camino.

A veces nuestro camino converge con el de otros, es momento de sinergias y nuevas experiencias, aprovéchalas pero no pierdas tu individualidad.

Hemos perdido nuestro camino, y hemos arrastrado con nosotros al resto del planeta, alterando el orden natural de las cosas. Flora, fauna, clima… Hemos dejado de fluir en sintonía con nuestro universo.

Otra traba es la impaciencia, vivimos en la sociedad de la “pastillita”. Queremos que todos nuestros males se curen rápido, automáticamente, necesitamos tomar nuestra píldora milagrosa. No le damos tiempo a nuestra naturaleza, intuición e instinto a encontrar el camino; a auto regularse. Curamos el síntoma pero no la causa. Y así seguimos; chocando con los mismos errores una y otra vez.

De ahí el eterno recurso de las dictaduras de izquierdas, de derechas, la revolución, el comunismo, esas píldoras caducadas, inservibles, con tantos efectos secundarios, pero que cansinamente vuelven a salir a la luz. ¡Qué falta de creatividad, qué pérdida de tiempo! ¿Aprenderemos alguna vez?

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2 pensamientos en “Fluir o sucumbir

  1. Es un texto para leer una y otra vez…

    De acuerdo en todo lo que dices, pero es difícil ser uno mismo en esta sociedad, porque no siempre te lo dejan ser.

    Lo que sí es cierto es que hay que dejar los miedos, que son los que frenan nuestro progreso como lo que verdaderamente somos.

    Un beso.

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