Políticos, la nueva casta.

En todas la épocas han habido castas. Llegó la democracia y parecía que eso se iba a terminar. Nunca más lejos de la realidad. El problema no son los conceptos, o la teorías, no;e l problema es el ser humano, y la evolución de su conciencia.

Ahora tenemos dos tipos de ciudadanos, los políticos y el pueblo.

Los políticos son los privilegiados, adquieren unos derechos mínimos que ya quisieran la mayoría de ciudadanos.

El pueblo, los que no son políticos, pueden alcanzar cualquier meta que se propongan, hablando siempre de este nuestro primer mundo y de regímenes democráticos, pero también pueden quedarse en la mayor de las pobrezas. El ciudadano de a pie, no tiene la seguridad garantizada.

Pero la casta política, nuestros políticos, tendrán el futuro resuelto por muy mal que les vaya.

Han creado un mundo a parte muy peligroso, y muy alejado de la realidad del resto de los mortales.

Cuando la política se convierte en una forma de vida, cuando la política se convierte en una casta superior; entonces pasa a ser un problema y no una solución. Entonces alcanzar ese estatus se convierte en la principal meta de estas personas y no sus buenas intenciones. Los políticos deberían de servir al pueblo y no servirse de él.

Todas sus energías las utilizan para alcanzar sus egoístas metas y no las de la colectividad. Todos quieren ser ministros, diputados, secretarios, presidentes, consejeros, alcaldes, … Entonces entran en una lucha sin cuartel, incapaces de llegar a acuerdos y velar por el pueblo.

Como todos no pueden conseguirlo entonces se pelean, forman otros partidos políticos y aumenta la desunión. Otros los más voraces intentarán crear nuevos territorios, estados independientes lo cuales poder gobernar.

Entonces fomentarán el odio entre el pueblo, recuperaran antiguas tradiciones, manipularán la historia, la lengua o cualquier cosa que les ayude en su locura de poder.

La solución sería el altruismo, la meritocracia y la disolución de cualquier partido político. Sería un sistema basado en el bien común. Sería igual que ahora pero sin partidos.

En una empresa, en un hogar, en un grupo de amigos no hay partidos políticos, se reúnen y toman las decisiones por consenso. En algunas empresas muy avanzadas forman grupos de trabajo en las que se reúnen empleados de todas las categorías( directivos junto a operarios, mozos,etc) y trabajan codo con codo en la resolución de problemas. Además de enriquecedor a nivel individual, consiguen enormes éxitos a nivel colectivo. Y el que no quiere colaborar se le echará de la organización, sin importar el cargo que ocupe. No hay cabida para los vividores o ineptos. Estas organizaciones están a la vanguardia del mundo empresarial y muchas de ellas son multinacionales.

Ese es el camino.

El mundo de la política no tiene por qué ser diferente. Ya es hora de acabar con las castas, los caraduras y con las luchas de poder a ver quien es presidente.

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